domingo, 9 de noviembre de 2008

Aventura en Cataluña: capítulo 1 "Camino hacia los pirineos"

A continuación paso a relataros nuestra experiencia desde mi punto de vista de nuestro viaje de fin de curso el pasado año ante la falta de inspiración:
Todo comenzó un lunes por la tarde, el día después de que el Real Madrid ganase su última liga hasta el momento cuando un grupo de jóvenes que llevábamos un montón de tiempo esperando que llegase el momento de partir nos dábamos cuenta de que algo no iba bien, que algo fallaba allí, ¿algo? ¡Claro, el autobús! Nos faltaba el autobús que debería haber llegado y no lo había hecho, todos nos mostrábamos esperanzados de que llegase de un momento a otro pero al ver que no lo hacía los nervios comenzaron a surgir, sobre todo el representante de nuestra agencia de viajes que no hacía más que hablar por el movil y moverse de un lado a otro.

Pronto llegó a nosotros la noticia de que ese día había huelga de autobuses y eso nos sentó como un jarro de agua fría. El "trajecitos" se volcó en convencernos de que no pasaba nada que partiríamos de un momento a otro pero el tiempo de espera se hizo eterno. Y empezamos a hartarnos. Al rato llegó un chofer de muy mala gana y nos dijo que nos subiésemos al autobús. Todos creimos que a raiz de aquello todo sería color de rosa, pero cual fue nuestra sorpresa, que dimos un rodeo por Ronda, Algodonales, Campillos, así hasta llegar a Granada con el tiempo justo para salir corriendo del autobús hacia el tren-cama con las maletas a cuestas. Una vez en el tren todo fue mejor nos repartimos las "superhabitaciones" en la nuestra tuvimos que hacer acrobacias para colocar las maletas de Armando y la mia que eran tamaño familiar en el altillo de la habitación.

Al poco tiempo de distribuirnos comenzó la ida y venida de gente de unas habitaciones a otras, en la nuestra en concreto habíamos como 20 personas apretados como sardinas en lata y nos pusimos a jugar al poker streptease. Hicimos varias paradas por el camino, en Jaén, Albacete, Valencia, Tarragona y la última la ansiada Barcelona ya por la mañana. Yo no pegué un ojo en toda la noche en parte por los ronquidos de mis compis pero sobre todo por efecto del RedBull que me cené. Una vez allí tomamos otro autobús hacia nuestro primer destino, Boì Taüll en los pirineos. Este chofer era mucho más simpático que el que nos tocó en "la primera etapa". Tras un sinfín de curvas y atravesar innumerables minipueblos todos iguales llegamos al nuestro. Nos bajamos en nuestro hotel y...

¡SORPRESA! el hotel estaba cerrado, solo abría en temporada alta y nos metieron en el hotel de al lado que tenía una estrella menos. Por si era poco nos metieron en la buardilla del hotel, las habitaciones tenían el techo inclinado y las duchas eran del jurásico.

Ya os seguiré contando en siguientes capítulos, saludos a todos y no dejeis de visitarnos.

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